¿Cuánto tiempo conviene guardar las facturas y recibos?

Facturas, recibos de suministros, justificantes de seguros, impuestos… Todos estos documentos pueden ser clave para proteger tus derechos como consumidor o para demostrar que has cumplido con tus obligaciones de pago. “Conservar estos justificantes puede evitarte más de un quebradero de cabeza” explica Adriana Hibernón, abogada de ARAG.

Según la normativa de Defensa de los Consumidores y Usuarios, los productos nuevos tienen una garantía de 3 años y los de segunda mano, 1 año. Por tanto, guarda el justificante de pago durante ese periodo. Por ejemplo, si tu lavadora deja de funcionar tras dos años. Si tienes la factura, puedes reclamar la reparación dentro del periodo de garantía.

Los recibos de suministros deberían guardarse durante 3 años, tanto si lo recibes en papel como en digital. “Así podrás demostrar el pago en caso de error o reclamación”, indica Hibernón. En cuanto a los seguros, conserva el contrato y los pagos mientras el seguro esté activo y, al menos, 2 años después de que finalice la póliza.

Los justificantes de gastos deducibles y las declaraciones de la renta deben guardarse 4 años, que es el plazo de prescripción tributaria. Sobre los justificantes bancarios, la abogada de ARAG explica que “La Ley de Servicios de Pago permite devolver recibos de hasta 8 semanas si el cargo está autorizado, y hasta 13 meses si no lo está. Guarda los comprobantes bancarios durante estos periodos”.

Por último, en contratos bancarios, Hibernón recomienda conservar estos documentos mientras el producto esté vigente y seas titular del bien. “Por ejemplo, si tienes una hipoteca, guarda todos los documentos mientras la tengas activa”.

Artículo cedido por ARAG

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