¿En qué casos puedo cobrar el seguro de invalidez?

El seguro de invalidez te permite cobrar un extra en caso de que no puedas trabajar. Te explicamos todo lo que necesitas saber antes de contratarlo.

Se dice que lo peor que puede pasarte es morirte. Pero ¿qué pasa si no puedes trabajar? Un seguro de invalidez es muy importante en caso de necesitar percibir ingresos para poder mantenernos a nosotros mismos o, incluso, pagar a alguien para que nos cuide cuando sufrimos una incapacidad o enfermedad que nos permite trabajar. Aunque hay un tipo de seguro de invalidez permanente, lo cierto es que también encontramos distintas opciones de seguros de vida que nos permiten cobrar esa pensión que nos generará ingresos.

¿Qué es un seguro de invalidez?

Empecemos por el principio. La Seguridad Social contempla la posibilidad de que un trabajador sufra una enfermedad o un accidente que suponga una invalidez o la incapacidad permanente. Para esos casos, y en función de su grado, se le otorga una pensión, que, en muchas ocasiones, resulta insuficiente para poder cubrir los gastos familiares y los cuidados que necesita esa persona.

En esos casos, el seguro de vida con invalidez es una opción más que deseada por muchos, ya que es una ayuda extra que permitirá seguir con un nivel de vida adecuado. El cliente solo recibirá el capital asegurado en caso de que se declare la invalidez absoluta o permanente.

Tipos de incapacidad y porcentajes que se pagan

Es importante remarcar que la Seguridad Social es la encargada de determinar los diferentes grados de incapacidad que puede sufrir una persona:

  1. Incapacidad Permanente o Parcial.Se reconoce cuando una enfermedad o accidente provoca una reducción importante en el rendimiento del trabajador en su profesión habitual, pero no le impide seguir trabajando.

    Para que se conceda este grado, la disminución de la capacidad laboral debe ser igual o superior al 33%, aunque la persona puede continuar desempeñando su mismo puesto con limitaciones.

    En este casi no se paga una pensión mensual, sino que se recibe una indemnización única equivalente a 24 mensualidades de la base reguladora.

  2. Incapacidad Permanente total. Se da cuando el trabajador no puede seguir ejerciendo su profesión habitual, pero sí puede dedicarse a otro tipo de trabajo distinto.

    Es habitual en casos donde las secuelas impiden realizar las tareas principales del puesto anterior, pero permiten desarrollar otra actividad laboral compatible con el estado de salud.

    Con carácter general se paga el 55% de la base reguladora. A partir de los 55 años, si se presume dificultad para encontrar otro empleo, el 75% de la base reguladora.

  3. Incapacidad Permanente Absoluta. Se reconoce cuando una persona queda imposibilitada para realizar cualquier tipo de trabajo, tanto su profesión habitual como cualquier otra actividad laboral. A diferencia de la incapacidad total, en este caso no existe capacidad laboral residual.

    Se cobra el 100% de la base reguladora, en forma de pensión mensual.

  4. Gran invalidez. Es el grado más alto de incapacidad permanente. Se concede cuando, además de no poder trabajar, la persona necesita la ayuda de otra persona para realizar actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, comer o asearse. Este grado refleja una situación de gran dependencia y está especialmente protegida por el sistema de la Seguridad Social.

    Se paga el 100% de la base reguladora, más un complemento económico adicional destinado a pagar a la persona que presta la asistencia (normalmente alrededor del 45% de la base mínima, aunque puede variar).

Ante todo, lo que hemos comentado, ya habrás llegado a la conclusión de que un seguro de invalidez y sobrevivencia es imprescindible para todo el mundo. Y es que estas pólizas no solo te protegen a ti mismo si llega el momento en que no puedes trabajar. También, te ayudarán a pagar para recibir la ayuda que necesites en el día a día, para levantarte y acostarte, asearte, hacer la limpieza de casa o prepararte la comida, por ejemplo. Y a tu familia y resto de beneficiarios, para que tengan un aporte extra de ingresos en esos casos.

Principales características

Un seguro de vida con invalidez, o un seguro de invalidez total y permanente propiamente dicho, pueden resolver las situaciones dramáticas tanto para los afectados como para sus familias. Es importante revisar el seguro de vida que ya tienes para saber si se incluye la cláusula de invalidez por enfermedad o accidente, y en qué grado. De no ser así, puedes ampliar tu contrato o hacerte uno independiente.

Eso sí, ten en cuenta que existen varios tipos de seguros de invalidez:

  • Cuando no puedes realizar ningún tipo de trabajo remunerado por accidente o enfermedad se conoce como invalidez absoluta permanente. Tu compañía te pagará el capital acordado, de una vez, o dividido en mensualidades.
  • En caso de que no puedas hacer tu trabajo, la profesión que tenías, pero sí otra actividad, se habla de invalidez parcial permanente. No puedes hacer tu trabajo, la profesión que tenías, pero sí otra actividad. En este caso el seguro tiene unos límites marcados en la póliza.
  • Si un problema te impide trabajar durante cierto tiempo en tu profesión habitual pero puedes realizar otras labores, por ejemplo, eres conductor y te escayolan una pierna, que podrías seguir haciendo el papeleo, tendrías una invalidez parcial temporal. El seguro te ayudaría mientras tienes esa merma en los ingresos.
  • Pero si este problema te impide hacer cualquier actividad durante ese tiempo, por ejemplo, una enfermedad grave como un cáncer, estarías ante una invalidez absoluta temporal. El seguro paliará la pérdida de ingresos.
  • El peor de los escenarios posibles es el de gran invalidez. Esta se da cuando no puedes trabajar, y además precisas de que alguien te ayude en tu día a día. Es decir, eres dependiente, y esto va a generarte un gasto extra durante toda tu vida.

Ten en cuenta que ciertos casos, como los accidentes producidos por la práctica de deportes extremos, el suicidio o los daños provocados por conflictos armados, entre otros, no están cubiertos por el seguro de vejez e invalidez, ni tampoco podrás cobrar seguro de vida por invalidez absoluta.

Requisitos para cobrar el seguro de invalidez

Para poder cobrar la póliza de seguro por invalidez absoluta, o cualquier otra modalidad, deberás cumplir unos requisitos.

Fallecimiento

Claro está que si falleces, los beneficiarios del seguro podrán cobrar la indemnización. Tendrán que presentar toda la documentación relativa a este hecho.

Resolución del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social)

Solo podrás cobrar la póliza del seguro de invalidez cuando la Seguridad Social te declare así y señale el grado de la misma.

Que la economía de tu familia dependa de tu sueldo

Tendrás que demostrar que sin tu sueldo, tu familia no puede mantener su estilo de vida.

¿Quieres saber más sobre el seguro de invalidez absoluta y permanente en el seguro de vida? Te invitamos a contactar con tu asesor en la materia para que te explique cuál es la mejor opción en tu caso.

Artículo cedido por Zurich

Diseñado por Freepik” www.freepik.es

Otras publicaciones

Resumen de privacidad

En AUNNA ASOCIACION DE EMPRESARIOS CORREDORES DE SEGUROS utilizamos cookies u otros archivos de funcionalidad similar (en adelante, “cookies”) para prestarle un mejor servicio y proporcionarle una mejor experiencia de navegación. AUNNA ASOCIACION DE EMPRESARIOS CORREDORES DE SEGUROS es responsable de las cookies y del tratamiento de los datos obtenidos a través de estas, ya sean propias o de terceros, decidiendo sobre la finalidad, contenido y uso del tratamiento de la información recabada.

El objetivo de esta política es informarle de manera clara y detallada de qué es una cookie, cuál es su finalidad, qué tipo de cookies utilizamos y cómo configurarlas o en su caso deshabilitarlas.

Una cookie es un pequeño archivo de texto que se almacena en su navegador cuando visita nuestra página web y que guarda información sobre la navegación que realiza para hacer más eficiente la experiencia de usuario. Algunas cookies resultan esenciales para el buen funcionamiento de las páginas web, como es el caso de las cookies técnicas o de personalización de la interfaz de usuario, aunque otras, como las cookies de análisis o las de publicidad comportamental, requieren que le informemos y recabar el consentimiento sobre su uso.